26/5/11

Crepúsculo de los ídolos.

Al decir "Dios ve el corazón", se esta diciendo "no" a las apetencias de la vida, y pone a Dios como enemigo dela vida... El santo que agrada a Dios es el castrado ideal, la vida termina donde empieza "el reino de Dios". Esta antinaturaleza de moral que concibe a Dios como concepto antitético y como condena de la vida, es solo un juicio de la vida descendente, debilitada, condenada y cansada. Es la negación de la voluntad de la vida, es el instinto de décadence mismo, que hace de sí un imperativo "¡Perece!", ella es el juicio de los condenados.
Que ingenuidad significa decir"el hombre debería ser de este o de aquel modo". La realidad nos muestra una fascinante riqueza de tipos, la opulencia de un profuso juego y alternancia de formas. ¿Y cualquier pobre infeliz de moralista replica esto: "¡No! El hombre debería ser de otro modo"? El sabe incluso cómo debería ser el hombre, este desgraciado y santurrón; él se pinta a sí mismo en la pared y dice: "¡Ecce homo!"...
La moral es una idiosincrasia de degenerados. La forma de mejorar a los hombres a sido llamada moral, y al igua lque la domesticación de un animal se lo debilita, se lo vuelve menos dañino, se lo convierte mediante el afecto depresivo del miedo, del dolor, mediante las heridas, mediante el hambre, en un animal enfermizo. Ninguna diferencia con el hombre domesticado que ha sido "mejorado" por el sacerdote. En la lucha contra la bestia el único medio para debilitarla puede ser enfermarla. La iglesia entendió esto: arruinó al hombre, lo debilitó, pero pretendió haberlo"mejorado". Todos los medios con los que hasta hoy se debía volver moral a la humanidad eran radicalmente inmorales.
Temo que no logremos librarnos de Dios, pues todavía creemos en la gramática.
Al confundir la causa y la consecuencia, colocamos aquello que viene al final- ¡por desgracia, pues ese concepto no debería venir en absoluto!-, los "conceptos máximos", los más vacíos, el último vapor de la evanescencia al comienzo como comienzo.
<<Todos los valores de "primer rango" tienen que ser causa sui, ya que la procedencia de otra cosa funciona como objeción, pone en duda el valor. Por lo tanto todo lo bueno,lo perfecto tiene que proceder de si mismo>>, para ello tienen su estupendo concepto de "Dios": lo último, el concepto creado por el hombre, es colocado como lo primero como causa en sí, como en realissimum... ¡Que la humanidad haya tenido que tomar en serio los sufrimientos cerebrales de enfermos delirantes! ¡Y lo ha pagado caro!
No tiene ningún sentido fabular sobre otro mundo que no sea este, a menos que habite en nosotros un poderoso instinto de calumnia, de empequeñecimiento, de recelo frente a la vida: en el último caso nos vengamos de la vida con la fantasmagoría de "otra" vida, de una vida "mejor" con el objetivo de menospreciar la esta única vida.
¡AUSCULTACIÓN DE ÍDOLOS! no de ídolos contemporáneos sino de ídolos eternos.

Friederich  Nietzsche

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